Dónde escribir: El lugar sí importa


¡Buenos días!

Esta tercera entrada va a ser distinta. Distinta no lo de que ya he escrito, que es muy poco, si no de lo que tengo pensado ir escribiendo con el tiempo. Distinta porque se aleja, aunque poco, del tema de la escritura en sí misma o de la literatura. Pero, aún así, imprescindible para mi gusto.


Hoy os hablaré del:

"Sitio de mi recreo" como diría A. Vega o del "Dónde ponerme a escribir". 

Algunos pensaréis que no es un tema tan relevante como para dedicarle una entrada en un blog. Otros, por el contrario, sentiréis curiosidad al ver aquí reflejada aquí aquella cuestión que alguna vez se os ha pasado por la cabeza. Y, es que, aunque pueda no aparentarlo, es un tema de interés.

Empecemos, pues. Hace tiempo, movida por la incomodidad, indagué en el tema para cerciorarme de si mi falta de concentración era algo totalmente inherente a mi persona o si el lugar "escogido" para ponerme a escribir tenía algo que ver. "Escogido" porque, como a muchos, me vino dado y no por propia elección: mi cuarto. Las bibliotecas o las tan de moda librerías-cafeterías tienen horarios, claro, pero los que entre estudios y minijobs intentamos dedicarnos a esto, no. Ése es el problema.

Finalmente decidí que sí, que mi cuarto tenía algo que ver: silla incómoda, poco espacio, poca luz natural, televisión, ordenador y teléfono, miles de fotografías y de libros con los que distraer la mirada y , sobre todo, mucho ruido procedente de otras habitaciones y de otros pisos.  

 ¿A cuántos os ocurre esto? Seguramente a muchos.  



El problema principal era el ruido. Ni tapones ni cascos ni música relajante. Voces televisivas y familiares que invaden mis oídos. Imposible. A no ser, claro, que me pusiese al tema a altas horas de la madrugada. Entonces, bien. Sueño y esas cosas, pero bien.


En otra ocasión, leyendo sobre Rothfuss, me llamó la atención su consejo. Éste venía a decir que un escritor necesita un piso barato, tiempo libre y una silla cómoda. Totalmente de acuerdo. Pero, ¿Qué más puede necesitar?

En mi humilde opinión un escritor puede necesitar (no de manera imprescindible, claro, si no aconsejable):

-Un lugar acogedor. Acogedor para él mismo. Nada de estudios o bibliotecas con diseños de catálogo. Un lugar que vaya en sintonía con el propio escritor, con su toque, con su calor.

-Tranquilidad. No necesariamente del tipo "pajaritos cantando y el sonido del río". Tranquilidad emocional, mental. Nada de estrés. Nada de escribo en estos 20 minutos mientras se hace la comida y antes de volver corriendo al trabajo y mientras de fondo oigo las noticias. Si bien es cierto que muchos escritores aseguran que son las situaciones de este tipo, las de una vida ajetreada e intensa, las que les inspiran, también lo es que una vez cogida la inspiración, hay que recrearla. Y para eso se necesita tiempo.

-Comodidad. Silla confortable pero también comodidad en cuanto a la temperatura adecuada, silencio, o a la accesibilidad a un refresco, un té, etc. 

-Distracciones a la vuelta de la esquina sí, pero no a golpe de vista. Una vez cansado o bloqueado, poder hacer cualquier otra cosa: Pasear, escuchar música, andar, dormir, ver la televisión. El escritor  y su novela han de escoger ese momento, esa distracción necesaria. Y no la distracción a ellos.


Yo soy de las que por falta de medios, y ante el cansancio o la invasión de mi mesa por kilos de ropa o de libros, acabo escribiendo en la cama. Esto, dicen los expertos, no es nada adecuado. El lugar para dormir no debe asociarse a otros fines ya que ello puede perturbar el sueño. Pero hasta que consiga algún lugar comos los que os muestro a continuación, nos conformaremos.

                                            



Espacio, luminosidad, silla confortable y puede que unas vistas interesantes



"Esto lo leí en alguna parte. Espera, que subo a mi biblioteca y lo busco". Envidiable, ¿verdad?


Y ahora vamos con los lugares de inspiración de dos grandes:



La cabaña del fabulo escritor galés Roald Dhal. 
Allí imaginó a Matilda, a Charlie, a James y a las Brujas. 



Por último, el lugar de inspiración de Virginia Woolf. Idílico, ¿verdad?


En sitios así, se haría más fácil redactar un buen principio: 


Y vosotros, ¿dónde escribís? O mejor, ¿dónde os gustaría hacerlo?




3 comentarios :

  1. Una entrada muy original!Sigue así :)

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  2. Lo primero felicitarte por tu blog. Empezar sola es duro, y mantener un espacio como éste abierto requiere disciplina, fuerza de voluntad y un entusiasmo atroz.

    Respecto al tema de la entrada, te diré que comparto contigo la importancia del lugar donde te sientas a escribir, pues no siempre disponemos del más acertado.
    Hasta no hace mucho, yo solo tenía acceso a un ordenador de sobremesa, y eso supone estar anclado a un lugar, que en algunos momentos se siente acogedor y otros te repele y distrae. Si bien es verdad que yo he tenido momentos en los que podía haber estado sentada en mitad de un bombardeo o de un concierto heavy, y no ser consciente de lo que ocurría a mi alrededor. Y en muchos otros, el simple pasó de una mosca, me ha hecho retirar los dedos del teclado, para olvidar el porqué estaba sentada allí.
    Pero...elegir el sitio ayuda. Aunque supongo que para cada uno de nosotros es diferente.

    Suerte con el blog. Te sigo.

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    1. Hola, muchas gracias. De momento el entusiasmo lo tengo. La disciplina, veremos. Supongo que es ir cogiendo el hábito!

      A mí el lugar siempre me ha parecido algo fundamental. Claro que si realmente te gusta escribir, llega un momento que la incomodidad pasa a un segundo plano. Libros han sido escritos en trincheras, que muy cómodas, no parecen. Pero pudiendo elegir (que de momento no es mi caso), supongo que la elección ha de ser la más adecuada!

      Nos seguimos y gracias por pasarte!

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