Creación de personajes literarios. Entrevista a Rubén Aido.


¡Buenas tardes!



  Hoy damos la bienvenida al mes de Septiembre (que ya podría haber tardado un poco más en llegar) con una entrada que no tenía programada. Sin embargo, hoy me ha venido a la cabeza la idea y se me ha antojado más interesante que lo que tenía en cola. Allá vamos.


            ¿Por qué justo ahora? 

   

   La creación de sus personajes  me ha parecido siempre un tema fundamental para un autor. Además de imprescindible, la considero una  labor compleja. Por ello, lo de hoy serán tan sólo unas pinceladas generales.

 
 La razón por la que me he decidido a abordar hoy el asunto es que llevo una semana leyendo un libro muy recomendable y que en poco tiempo reseñaré. Es parte de una saga (qué raro, ¿verdad?) pero cuando lo comencé no lo sabía. Así que cuando termine el segundo tomo haré un análisis conjunto como hice con El nombre del viento y El Temor de un Hombre Sabio. La cuestión es que la protagonista de los libros es,en mi opinión (totalmente subjetiva en este caso), un personaje muy bueno. Tan bueno (repito, para mí) que es de esas veces que dices: "Mierda. Se me han adelantado. Esa historia la quería contar yo. Con esa protagonista. Justo esa. No sé cuándo ni cómo pero iba a ser mía".

   

    Ante tal sensación (confusa porque por un lado te está encantando el libro pero por otro te preguntas "¿Escribiré algo así algún día?") recordé una entrevista televisiva al cantautor Joaquín Sabina en la que le preguntaban por su opinión sobre una serie de canciones de otros artistas y totalmente ajenas a él. Al nombrar el periodista una de ellas, él contestó sonriendo algo similar a: "Es la letra que me hubiera encantado escribir, la canción que siempre quise componer. Pero se me adelantaron. Me encanta y al tiempo detesto que la pongan tanto en la radio". Esa respuesta se me quedó grabada porque en el momento me pregunté "¿Por qué sucede eso? ¿Cómo puedes querer expresar exactamente lo mismo que otra persona y con las mismas palabras?" 

   En el caso de las novelas lo que me suscita real curiosidad son las técnicas y fuentes de inspiración para crear los personajes. Así que he investigado un poco (muy poco realmente) por internet (más adelante, traeré más material) y me he quedado con lo siguiente:

   
- Los personajes, como todos hemos comprobado desde pequeños, de las historias no son siempre seres humanos. A veces, son animales, vegetales o incluso objetos e ideas (relojes hechizados, estaciones del año, elementos de la naturaleza, criaturas mágicas, voces, etc). Sin embargo, si son personajes, están humanizados. Es decir, poseen una consciencia, una personalidad o unas capacidades (emociones, habla, decisión, etc) humanas. Este rasgo de todo personaje, nos lleva al siguiente punto.




-La importancia de la psicología. "Es recomendable que el escritor aplique ciertos conocimientos de psicología aunque ni siquiera los posea". (Fuente: Luis López Nieves, de Ciudadseva. Pincha aquí). A mi parecer, el autor es ante todo un gran observador y una persona con un rico mundo interior que sabe proyectar hacia fuera. 


    
     Para que en el lector los personajes cobren vida, éste debe creérselos (aunque sean fantásticos). Debe saber identificar sus motivaciones, sus contradicciones, sus miedos, sus traumas, sus emociones, el discurrir de sus pensamientos. Debe identificar (no hace falta comprenderla) su psicología. Y es, entonces, el autor el encargado de dotar de  esa psicología a sus personajes. El miedo de un niño hechizado y huérfano (sí, estoy pensando en el archifamoso Harry Potter) debe parecer real aunque el niño en sí no.



   


 -Además, el lector se empapa de la psicología del personaje, es decir,se cree al personaje, a través de sus relaciones. Así es también  como en la vida real conocemos a las personas, ¿no? Pues en la literatura lo mismo. Crea grandes relaciones y tendrás grandes personajes. (Una relación puede ser mismamente la existente entre un hombre y su burro: Platero y yo de Juan Ramón Jiménez.)




   
-Por otro lado, hay quien defiende que la sonoridad  y la adecuación  del nombre influyen en la aceptación del personaje. Totalmente de acuerdo. Si estoy leyendo la historia de un campesino español del siglo XIX que decide emigrar en busca de un nuevo destino no me creo que se llame Kika Superbruja. Al igual que si leo una historia sobre hobbits, elfos y demás prole fantástica no me creo que se llamen Paco, Luis, Pachi y Manolito. Son grandes exageraciones de nombres malos, lo sé. No obstante, siempre dicen que las hipérboles son los mejores ejemplos.


   -Referente al papel del personaje en la historia, me parecen muy acertadas las palabras de César Dublas que el otro día leí en su blog HistoriasdeGaya (pinchaaquí) para catalogar a dos clases de personajes muy recurrentes en las historias juveniles: el empático y el aspiracional
 


   El primero de ellos sería aquel personaje cercano con fallos, miedos, debilidades o normalidades que se crece con la historia. El segundo sería el que desde el comienzo es una especie de héroe que roza la perfección y hace grande su historia. Ambos personajes van evolucionando y cambiando a lo largo del hilo narrativo. Además, en una clasificación menos generalista podríamos encontrar todo tipo de estereotipos  y tipologías de personajes





    -Por último, la inspiración para los personajes (la parte que más me gusta). Casi siempre que leo sobre este tema y las palabras del autor me convencen, leo lo mismo. "Los personajes vienen a ti". "Todo empieza con una idea muy pequeña: una decisión, una escena, una persona.... Y ésta va creciendo dentro de ti hasta que tienes que contarla". Ciertamente, yo creo que es así. Un día, sin buscarlo, te viene a la cabeza algo o alguien que poco a poco va tomando forma. Y empiezas a ver esa idea en todas partes. Todo te inspira, todo te sirve. Escuchas o ves algo y piensas "Eso lo diría mi personaje" o "Así se sentiría"  Y esa idea se va haciendo más y más grande con los detalles que le vas sumando hasta que tienes que contarla. ¿Por qué? Porque si no lo haces, te explota dentro. De todas estas explicaciones, la que más gusta es la de Ray Bradbury (Fahrenheit 451):

"Es algo que me pasó: el personaje principal de Fahrenheit -obligado a quemar libros- vino un día a mí y me dijo que no quería quemar más libros, que ya estaba harto. Yo no tenía opciones, así que le contesté: “Bueno, como quieras, deja de quemar libros y listo”.De modo que él no quemó más libros y así terminó escribiéndose esa novela". (Fuente: pincha aquí).



  
    Como colofón, hoy contamos con la amable colaboración del escritor Rubén Aido que nos contará cómo crea él sus personajes.Pero, ¿Quién es Rubén Aido? Lo mejor es que, si no le conocéis, lo hagáis a través de sus propias palabras. Para ello, pinchad aquí

 


 
   Por lo pronto, comentar que es un joven escritor, autor de Mañana podría ser un gran día, novela (en mi opinión, muy recomendable) que podéis conseguir a través de Amazon ( y de la que en breve aquí tendremos reseña). Además, podéis leer los dos primeros capítulos de la misma desde su página (aquí). ¿Por qué Rubén Aido para hablarnos de la creación de personajes literarios? En cuanto llevéis unas páginas de su novela leídas, los comprenderéis: con pocas palabras evoca  relaciones y personalidades profundas, complejas y ,sobre todo,  reales. ¿Cómo lo hace? Leamos:




-Rubén, tu novela narra la historia de una joven secretaria que trabaja a destajo en una editorial luchando por ascender  en ese mundo a través del esfuerzo y la constancia. Esta chica se ve sumida en un misterio, la encierran en una gran interrogación que ha de resolver. La historia destaca por un ritmo acelerado que te engancha desde la primera página y por unos personajes muy bien definidos. Cuéntanos, ¿Cómo surgió la chispa? ¿Qué te inspiró? Como a Bradbury con su personaje, ¿a ti te habló Lana y te contó su historia?




   Pues la verdad es que me habría encantado escucharla hablar a la hora de darle una personalidad determinada, pero en mi caso no fue así (ya veremos en las próximas novelas, agudizaré mis oídos). Lana debía cumplir una serie de requisitos de personalidad que tenía claros antes incluso de tener una imagen mental de ella. Dentro de esta novela, he querido darle a cada personaje, habilidades o comportamientos que a mí me habría encantado tener, en definitiva, todos juntos formarían un poco mi personalidad.




-¿De dónde salieron los nombres de los personajes? ¿La asociación de cada uno de ellos con sus personajes fue aleatoria u obedece a alguna manía, explicación, homenaje u otra razón?



   Pues un poco de todo en este caso. Hay un nombre que sin ser uno que me agrade mucho o sea especial, siempre aparece en mis historias, como personaje secundario, que siempre tiene algo importante que decir o hacer. (Kristen). Por otro lado, en esta novela, debo admitir que la mayoría de personajes han tenido un baile de nombres hasta dar con los que me sonaban más adecuados. Lana, fue desde un principio Lana, por así decirlo. Si hablamos de manía podría decir que cuando comienzo a darle forma a una historia, sólo me planteo el nombre del protagonista, el resto (en los borradores iníciales) responden a etiquetas tales como “el amigo” “el policía” etc, y cuando empiezo con el desarrollo oficial, a medida que aparecen en la historia, les doy un nombre, e incluso les asocio con una cara, conocida o no, pero el nombre debe ir con esa imagen mental.



-Con tus palabras, dotas a tus personajes de rasgos personales. ¿Aplicas para ello la psicología de una manera consciente o crees que hacerlo de manera inconsciente es algo inherente a la creatividad  del escritor?




   Creo que son ambas cosas, pienso que es importante dejarse llevar y no planear cada mínimo detalle, pues privas a los personajes de desarrollarse y evolucionar a su ritmo, pero claro está lo ideal es un equilibrio, tener claro a grandes rasgos hasta dónde estás dispuesto a llevar a un personaje y conocer el límite.
 

-¿Responde alguno de tus personajes a una de las clásicas tipologías de la literatura como "el malvado", "el héroe", "el bueno" etc...?




    La verdad es que con esta novela, buscaba en un inicio que creyeras tenerlo claro con la mayoría,  para luego avanzar  y ver que algunos de ellos no cuentan con un papel importante en el desarrollo. De hecho, la protagonista cumple muchos tópicos de protagonista sufrida en situaciones que no sabe cómo manejar, eso no lo veo negativo, pero puede dar la sensación de que Lana, es como otras muchas que ya existían en la literatura, hay muchas opiniones sobre ella, pero creo que hay equilibrio en su personalidad entre tópicos y profundidad a lo largo de su aventura. A veces, lo típico resulta creíble y realista, y hay que aceptar que no todos los personajes serán inolvidables.
 

-¿Cómo es el proceso de plasmar una relación sobre papel? ¿Cómo estás seguro de que estás expresando el grado de atracción, confianza, antagonismo etc que tú recreas en tu cabeza, el grado necesario para que la historia sea exactamente la que quieres contar?




   Como es lógico, cuesta plasmar tus ideas, a la primera no siempre sale como tenías planeado, por ello, yo soy de los que corrigen y corrigen, cambiando capítulos enteros si es necesario, creyendo en el equilibrio que se puede conseguir al estudiar y aventurarse una y otra vez en la historia. No suelo estar conforme casi nunca, me cuesta mucho dar por finalizada una parte, o el visto bueno al desarrollo de una relación concreta, pero creo que con el tiempo, uno gana seguridad y la capacidad de ver cuando hay que dejar de corregir y cambiar.


-En cuanto a técnicas, ¿trabajas con fichas de personajes, te dejas llevar y retienes los datos en la cabeza o una combinación de ambas?




   Aún estoy comenzando y por tanto, voy probando cosas nuevas, métodos que leo y me resultan interesantes pero que a la hora de llevarlos a cabo, no me resultan de mucha ayuda. Aún intento dar con mi método perfecto, y para eso solo puedo seguir escribiendo y probando. Hago perfiles básicos de los personajes, físicos y a grandes rasgos de personalidad, y suelo complementarlos con algunos escritos del pasado de cada uno, situaciones cotidianas o sucesos importantes que me guían para saber cómo deben actuar en cada situación que se les plantea.  Mi mayor miedo es no dotar de la suficiente profundidad a los personajes, soy consciente de lo mucho que me queda por mejorar, y en ello me estoy esforzando al máximo, por encima de otros detalles. Mi próxima novela es un experimento de varios de esos nuevos métodos, veremos el resultado en poco tiempo.
 


-Hay autores que aseguran echar de menos a sus personajes una vez que han dado por finalizadas sus historias. ¿Es tu caso?




   Con algunos es inevitable (sin duda). Yo he llegando al punto de querer utilizarlos en otras historias, en las que realmente no hay sitio para ellos, o simplemente su historia ya quedó cerrada en su momento y no se justifica volverlos a traer a la actualidad, pero cuando llegas a comprender a un personaje que has creado, como si realmente no fuese invención tuya, te das cuenta de que escribir es algo mágico, porque te encantaría conocer a esa persona, a alguien así. (Si, definitivamente, no sueno del todo cuerdo).

Quería añadir en esta pregunta, que cuando me ha pasado eso, mi único camino ha sido convertir esa historia en una saga, en algo más grande que me permita seguir disfrutando de esos personajes más tiempo, retrasando la despedida, que será más dolorosa cuanto más me acompañen.


-Y, por último, la petición que nunca puede faltar en este tipo de entrevistas: Un consejo para aquellos que están comenzando, para quienes se preguntan si sus personajes algún día conocerán la estantería de alguna librería (o un hueco en algún e-reader).





   Ante todo, hay que trabajar en ello, y tener claro que seguirás escribiendo sean cuales sean los resultados. Pienso que se consigue transmitir mucho cuando al escribir, lo haces para ti, y no pensando en que lo leerán o si gustará más esto que lo otro. Todo escritor quiere ser leído,  ese será siempre el objetivo a conseguir, pero yo tengo claro que si me asegurasen que nadie va a leer lo que escriba, de todos modos escribiría, pues disfruto con ello, conozco lugares y personas inolvidables y en definitiva, me siento realizado con ello.

Hay que escribir creyendo en ello, y así, aunque nadie llegue a disfrutarlo, tú ya lo habrás hecho, y eso no tiene precio.



Ha sido un placer participar en este artículo tan interesante, que casualmente, es como mi punto flaco, pues me obsesiono mucho con la creación de personajes, así que gracias por contar conmigo.

Muchas gracias por todo y mucha suerte con todos tus proyectos.

Desde este espacio os invitamos a todos los que hayáis leído este artículo a conocer la página y la obra literaria de Rubén Aido. 




Y ahora contadnos, ¿cómo creáis vosotros a los personajes de vuestras novelas?O, ¿qué tipo de personajes os llaman más la atención?

3 comentarios :

  1. Ha quedado un artículo muy interesante, me encantaría conocer vuestras opiniones sobre este tema!
    Un saludo Lyra!!

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  2. Cada día que leo algo tuyo recupero un poco la fe en la humanidad, una entrada original donde las haya a la par que interesante.
    Yo siempre pienso un concepto de Personaje y luego lo desarrollo, el encajarlo en una historia puede ser secundario, normalmente surgen gracias a la inspiración que me provee ese personaje en cuestión, sea el protagonista o un mindundi, a fin de cuentas todos tienen su historia y son protagonistas de ella, la cuentes o no.

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  3. Rubén, de nuevo gracias por tu participación! Y Francisco gracias por tus palabras. Yo opino lo mismo...para mi todo empieza con un personaje, sea protagonista o no, la ambientación viene después. Yo desde luego te animaría a que contases esas historias de las que hablas!

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