Los saqueadores de sueños (The Raven Boys 2), Maggie Stiefvater



  Aprovechando que hace poquito  se ha publicado en castellano El tercer durmiente, tercera parte de la saga The Raven Boys , publico la reseña de la segunda entrega de tal serie, Saqueadores de sueños. Este libro lo leí hace casi un año y me encantó. Aquí os dejo un post donde os hablo del primero, La profecía del cuervo, de la autora, Maggie Stiefvater, y de la saga.


 


  Lo que me cautivó del primero libro, La profecía del cuervo, fue la magnífica amalgama de fantasía, esoterismo e historia que la autora presenta de una manera atractiva y ligera. Además, el elenco de personajes, divertidos y bien construidos, que pasea durante la lectura hace que la historia se convierta en algo adictivo que no puedes dejar. Esta novela juvenil, con sus toques de humor ácido, su dosis de crítica social y sus matices de novela de misterio me enamoró. Así que me lancé a leer su segunda parte en cuanto salió y no me decepcionó nada de nada.


 
  Si en la primera novela, el foco de interés de los chicos del cuervo se centró en las líneas ley y en la historia del monarca galés Glendower, en este segunda parte lo hace en la existencia de los Greywaren, personas capaces de, al soñar, transportar objetos o seres del mundo onírico al mundo tangible, al real. Esta nueva trama (de la que el personaje de Ronan es el elemento principal) se conectará con las anteriores, sobre todo con la que implica a las fuerzas de Cabeswater, el bosque al que Adam está conectado mediante un vínculo especial. Por otra parte, Blue continúa inmersa en su propia pesadilla, la de averiguar de alguna manera si la profecía que la acompaña desde que nació es real, o es tan sólo un cuento más. En cuanto a Noah, se sabrá, por fin, toda la verdad sobre él. Y, por último, Gansey seguirá luchando contra viento y marea para lograr arrojar luz sobre los misterios que Glendower, Cabeswater y los Greywaren entrañan.


  A estos hilos argumentales se les añaden otras subtramas como el cometido del Hombre Gris, la actitud ambigua de Maura, la madre de Blue, o aquellas que acompañan a personajes nuevos  y repletos de interrogantes y de secretos como Kavinsky.




  No obstante, como siempre ocurre con esta gran autora de novela juvenil, Maggie Stiefvater, es realmente el fondo de la historia el que hace que el lector no pueda despegarse de las páginas del libro. Los  personajes que crea Maggie crecen, se transforman y tejen relaciones que evolucionan de una manera lógica pero no, por ello, menos compleja.  La historia familiar de Ronan (sus hermanos, Declan y Matthew tendrán más peso en esta segunda parte), los problemas vitales de Adam y su relación con Ronan, la inseguridad de Gansey, las dificultades económicas de Blue y la propia convivencia del grupo son sólo algunos retazos de lo que esta segunda parte de The Raven Boys encierra. 

 


   En este punto, cabe destacar al personaje de Adam. Al leer varias reseñas por la red me he dado cuenta de que es un personaje que la gran mayoría de los lectores odia. Y, sinceramente, no entiendo por qué ya que, en mi opinión, es el mejor. Al menos, técnicamente hablando. Me parece que tiene un papel que, aún dentro de una trama fantástica, refleja muy bien la realidad de muchos adolescentes que se enfrentan a un mundo de puertas cerradas y de oportunidades chafadas... Adam demuestra cómo con una buena actitud uno se puede enfrentar al maltrato, a la pobreza y al rechazo social. Pero, también, demuestra lo difícil que hacerlo resulta y cómo ello afecta a la estabilidad emocional de uno mismo, llegando incluso a no conocerse. Sinceramente creo que sin él, esta saga perdería mucho.



  De igual modo, también destacaría el contraste existente entre los personajes de Gansey y de Blue quienes, con unos orígenes sociales totalmente contrapuestos, logran entenderse y aprender el uno del otro, aunque no sin muchos traspiés por el camino. Los desencuentros sarcásticos, mordaces, divertidos...y, también tiernos, entre ambos  aportan a la historia la cantidad justa de romanticismo y de comedia que la novela necesita. 


  Ahora bien, si es cierto que las tramas y los personajes me han vuelto a convencer por completo,esta vez la ambientación no lo ha hecho tanto. Se sustituyen los toques místicos y esotéricos del 300 de Fox Way de Henrietta, de la procesión de las almas de la noche de San Marcos o de las sesiones de espiritismo de Neeve, por escenas que están más dominadas por el suspense y la intriga. Además, casi todo el peso de la historia recae sobre Ronan y, así, gran parte de  la acción sucede alrededor de entornos repletos de carreras de coches, borracheras, etc. Entiendo que, al ahondar más en este personaje, haya que profundizar más en su ambiente, pero, personalmente, prefiero las diatribas y los misterios históricos de Gansey. 

 

  Para acabar, tan sólo comentar que la prosa  de la autora sigue la línea del primer libro. Los diálogos abundan como herramienta narrativa y el ritmo es ágil ya que las descripciones son concisas y cortas, sin caer en la simplicidad. De nuevo, es un narrador omnisciente el que desde el punto de vista de varios personajes relata la historia. En cuanto al estilo, éste es desenfadado y logra que cada voz sea única. Todo lo anterior, se baña por un deje poético que de vez en cuando regala al lector reflexiones interesantes o  profundas cavilaciones de los personajes. 











  El tercer libro, El tercer durmiente, ha sido publicado el pasado mes de septiembre. Hasta ahora, las críticas que he leído lo ponen tan bien como a los anteriores. ¿Os animáis a leerlos? ¿Los conocíais? ¡Contadnos!


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