Bajo cielos lejanos, Sarah Lark



SINOPSIS

Hamburgo, en la actualidad: la periodista alemana Stephanie nació y creció en Nueva Zelanda. Pero ha perdido cualquier recuerdo sobre sus primeros años de vida ahí. Ahora deberá volver al país de su infancia y recuperar su pasado.
Ahí descubre la existencia del diario de una joven maorí del siglo pasado, cuya dramática historia tiene una profunda influencia sobre los hechos del presente.
En su viaje por Nueva Zelanda la acompañará el carismático y atractivo maorí Weru, que la ayudará no solo a descubrir secretos familiares escondidos durante mucho tiempo, sino también emociones que Stephanie nunca se había atrevido a conocer.


***

 

 

  Bajo cielos lejanos,el nuevo éxito de Sarah Lark, llegó a mi lista de lectura rodeado de unas expectativas sumamente altas. Y no era para menos ya que gracias a la editorial Random House Mondadori soy parte del club de embajadores de Sarah Lark en España. Tales expectativas no cayeron en saco roto. He disfrutado mucho la lectura de la novela y la recomiendo fervientemente.

 

  Pero, también es verdad, que al principio pensé que en cierta medida me iba a decepcionar. La historia que tiene lugar en el presente no me acababa de convencer: no entendía hacia dónde se dirigía, no empatizaba con Stephanie, la protagonista, y todo se me antojaba extremadamente sencillo. Las casualidades campaban a sus anchas alrededor de la periodista y aunque el gancho de la regresión hipnótica anunciaba un trama interesante, el incierto desarrollo del personaje principal no auguraba una evolución argumental coherente. Superado este escollo y una vez que la pluma de Sarah transporta al lector  a la Aoratara (Nueva Zelanda) del siglo XIX, todas las anteriores pegas se desvanecen y son sustituidas por una acuciante necesidad de continuar conociendo paso a paso la vida de la pequeña Marama (Marian).


  Esta novela escenifica el primer contacto de la autora con el uso narrativo de los dos tiempos, herramienta generalizada en el género landscape. Y aunque la trama desarrollada en la actualidad funciona solo relativamente bien como vehículo de la línea argumental del pasado, queda manifiesto que es justo ahí, en la narrativa del pasado, donde Sarah sabe manejarse como nadie. Dicho de otra manera, la historia de Marama y Leonard me ha cautivado de tal forma que apenas se me ocurren otros pocos libros que lo hayan conseguido.


  Bajo cielos lejanos evoca temas universales, vetustos y en pleno auge al mismo tiempo, como la autodeterminación de los pueblos indígenas, las ambigüedades morales y religiosas suscitadas al candor del colonialismo decimonónico o el fanatismo nacionalista y sus consecuencias. Pero, ante todo y sobre todo, cuenta en un tono intimista y cercano una historia repleta de ternura sobre la injusticia, la superación, la esperanza y el amor.


  Siglo XIX, Aoratara. Marama, hija de un jefe tribal maorí, relata en primera persona cómo acaba creciendo en la familia Clavell y descubriendo a través de la misma el modo de vida occidental. Más adelante, las dos formas de concebir el mundo que alberga en su interior se verán enfrentadas a pesar de todos sus esfuerzos por evitarlo, lo que tendrá cruciales consecuencias para todos sus seres queridos.


 Hamburgo, actualidad. Stephanie Martens, periodista de tribunales, prepara para la revista en la trabaja un reportaje sobre una serie de terribles crímenes sin resolver cuando uno de ellos atrapa poderosamente su atención: el de la familia Mathews,   perpetrado más de veinte años atrás, en Nueva Zelanda. Stephanie tropieza de nuevo con este país cuando a raíz de otro caso, se ve en la tesitura de someterse a una regresión hipnótica y unos inconexos y descontextualizados recuerdos de sus primeros seis años de vida, época en la que residía en ese país con su madre, acuden a su memoria. Aprovechando tal casualidad y con el apoyo y beneplácito de su jefe Söder, viaja a Nueva Zelanda, donde, investigando el crimen, acabará tras la pista del diario de Marama.


 
  Sarah tiene la asombrosa capacidad de, con un ritmo ágil y una prosa fluida, recrear en la mente del lector un lugar desconocido, una cultura ajena y un tiempo pasado sin caer para ello en descripciones farragosas o en detalles tediosos. Lo hace a través de una fuerte presencia de diálogos y del uso de dos tipos de narración: una en primera persona (la de Marama) y otra en tercera (la de Stephanie), alternando así un punto de vista caracterizado por el tono confidente del testimonio de Marama con otro en el que domina más un tinte detectivesco (aunque no por ello menos personal, ni mucho menos, pues a Stephanie también se la acaba conociendo bastante). Por su lado, la construcción de los personajes, en mi opinión,  parece más trabajada en la historia de la maorí: entiendo y me pongo en la piel (me gusten más o menos) de todos y cada uno de los personajes de esta trama (de Leonard, de Sassi, de missie Hill, del mayor Clavell, de Hakeke, de Tau, de Tuonga…), los cuales evolucionan de manera consecuente a las circunstancias que les acompañan. Pero, con los personajes de la historia de Stephanie no lo consigo, y aun habiendo finalizado la lectura, continuo sin comprender por qué ciertos personajes (Simon, Miri, Waru, Helma, Rick…) actúan como lo hacen.


 
Óleo. Pa maorí.
  En cuanto a la ambientación, ésta no puede fallar en una novela de este género. Sarah lo sabe y se adentra sin frenos en la cultura maorí. Más allá de nombres propios, términos, topónimos, mitos, personajes célebres… la ambientación rodea verdaderamente al lector cuando la autora plasma con asombrosa facilidad las divisiones internas, afinidades, conflictos, etc. que sacudieron a las tribus cuando éstas, en las guerras maoríes, hubieron de enfrentarse no solo a los pakkha, sino también a sí mismas en un escenario nuevo y desconocido: el de la expropiación de las tierras. En esto último, el personaje de Te Whiti y el escenario de Parihaka, ambos inspirados en hechos reales, son fundamentales.


 Sin ánimo de establecer comparaciones, la historia de Marama me ha recordado constantemente a la de Ailu, una pequeña inuit con la que en la preciosa novela de Christine Kabus Hijas de la luz del norte (de 2015, de Ediciones B, como Bajo cielos lejanos) ,el lector conoce la historia de los "lapones" en el norte de Noruega en los albores del siglo XX.


 
Parihaka, finales siglo XIX.
  Cabe comentar, para acabar, que es encomiable la labor de documentación que la autora ha realizado (y que yo, como historiadora, no puedo dejar de resaltar) para poder llevar a término este proyecto y que me parece admirable cómo de un lugar prácticamente abandonado como Parihaka y de un suceso, su asalto, relegado al olvido , ha sido capaz de crear una historia como esta.  Otro elemento de la novela que ha hecho que el libro me gustase más (si cabe) es el epílogo final, un apartado muy poco común en las novelas. Me suele ocurrir cuando un libro me gusta, que al acabarlo me quedo con las ganas de charlar con su autor para preguntarle acerca de la inspiración, de los porcentajes de ficción, del proceso de creación… Creo que, en este caso,  este epílogo me ha acercado a esta charla con Sarah.




 
  La maquetación de la edición en tapa dura es inmejorable, destacando el mapa de la cubierta interior. Por otra parte, he observado (defecto profesional de correctora) a lo largo de la lectura  algunas voces propiamente latinas (como “campo traviesa” en lugar de “campo a través”) que me han descolocado en una traducción para España y que, aunque no cambian el sentido del discurso, sacan al lector de la historia. 





  En conclusión, no puedo hacer otra cosa que no sea recomendar la novela, de la cual lo que más me ha gustado ha sido sin duda la historia de Marama y Leonard. Una historia de la que en el propio libro se afirma que es solo eso, una historia, otra de tantas, dando con ello un sonoro portazo  a la apropiación indiscriminada por parte de diferentes reivindicaciones políticas de tragedias del pasado, convirtiéndolas en falsos símbolos y deshumanizándolas. Y si Bajo cielos lejanos solo pudiera ser una cosa, sería justamente esa, una historia muy humana.



Pinchando aquí, podéis obtener toda la información acerca del libro. Y gracias a la editorial Random House Mondadori y Ediciones B por contar con mi opinión.

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