Tempus, Nerea Riesco



¿Y si tuvieras todo el tiempo del mundo y no fuera suficiente? La vida de la joven Daniela Green cambia para siempre cuando su padre, el prestigioso profesor Leonard Green, es brutalmente asesinado en su despacho de la universidad de Cambridge. Aún conmocionada por la noticia, Daniela recibe la llamada de uno de los alumnos de su padre, Richard Chanfray, quien le informa de que corre un grave peligro y de que él es la única persona en quién puede confiar. El enigmático joven dice encontrarse en posesión de un importante secreto... un secreto que pondría en riesgo la integridad de un grupo de personas que están dispuestas a todo para proteger su modo de vida. A partir de ese momento, Richard y Daniela emprenderán una vertiginosa huida sorteando los peligros que encontrarán a su paso, incluidos los provocados por sus propios sentimientos.


  La portada de esta entretenida y recomendable novela captó mi atención gracias a la silueta del siempre imponente Big Ben que se aprecia recortada entre la niebla bajo un plomizo cielo inglés. Después de que esta cautivadora estampa me obligara a detenerme ante este libro, fue la sinopsis la que me convenció de añadir este título a mi infinita lista de lectura: prometía suspense, acción y romance. Definitivamente, necesitaba leerlo.


  Sin embargo, lo que me encontré durante la lectura me sorprendió. No porque no me gustara ni mucho menos, sino porque no me lo esperaba. Estoy hablando de la amalgama de géneros que Tempus engloba: es una novela policíaca y de ciencia-ficción con una importante trama fantástica que hacia el final se deja llevar por unos derroteros románticos algo apresurados.


  Esta diversidad lejos de abrumar al lector, le engancha y le entretiene a través de un base argumental sólida - el asesinato de Leonard Green - de la que se desprenden algunas subtramas interesantes aunque manidas, como la investigación del inspector Abberline de la Scotland Yard, y otras subtramas más originales como la de los viajes en el tiempo a través de los agujeros de gusano o como la de los secretos que guardan algunos de los inmortales que viven entre nosotros.


 
  


 
Universidad de Cambridge
 

  La historia de Daniela y de Richard se sucede a lo largo de una frenética huida que apenas dura cuarenta y ocho horas y durante la cual deben resolver un crimen, investigando a caballo entre las tinieblas más oscuras de la historia, los últimos adelantos científico-tecnológicos acaecidos y las amenazas personales que se ciernen sobre ellos.







  La novela está repleta de acción, de giros y de intriga pero, también, de pasajes eminentemente divulgativos que brindan al lector  de forma amena un extraordinario torrente de datos y curiosidades sobre física cuántica, el CERN, las últimas hipótesis sobre el origen y el devenir del universo o, en otro orden de cosas, sobre la historia europea del siglo XIX, sobre los crímenes de Jack el Destripador y el barrio Whitechapel... El trabajo de documentación de Nerea Riesco ha debido de ser notable pero, sin embargo, me parece más elogiable el arte con el que ha sabido encajarlo de manera natural con la trama, los personajes y la ambientación. 


  La historia avanza de la mano de un narrador omnisciente a cuatro voces (Richard, Daniela, el inspector Abberline y la inmortal Liz) a un ritmo poco constante que se precipita en la construcción de las relaciones entre los personajes (sí, hay instalove) y en la sucesión de los hechos, pero que decelera y se recrea en la composición de las atmósferas y en la transmisión de pasajes históricos o de noticias científicas.


 La pluma de Nerea se caracteriza, además de por su capacidad divulgativa, por ser ágil y correcta, de lectura agradable y por deleitar en ocasiones a los lectores con una prosa detallista, nostálgica e inspiradora. 



 
(New) Scotland Yard, Victoria Embankment, Westminster, London
  
 Por su parte, los personajes de la trama principal se mueven en una atmósfera dominada por la urgencia en la que el telón de fondo, Londres y otros escenarios británicos, queda desdibujado (al contrario de lo que ocurre en los fragmentos del pasado, en los que el protagonismo de la urbe inglesa lo ocupa todo).


 En este punto, en el de la valoración de los personajes, no puedo evitar comentar que me ha descolocado que la autora de una voz narrativa propia (es decir, que leamos desde su punto de vista) a personajes cuya participación en el relato es extremadamente breve (como a un portero o a un agente de aduanas). Algo parecido me ha ocurrido con la extensa presentación que en la novela se hace de cada inmortal que entra en escena, aunque luego su incidencia en la trama sea escasa.



  Al contrario de lo que suele ocurrir en muchas historias, en este caso los antagonistas están poco desarrollados, son planos. En particular, a Liz se la presenta como  a una mujer fría, cruel y celosa pero no se ahonda en el porqué de su comportamiento o se muestran otras facetas de su personalidad. En cuanto a la construcción del personaje de  Nicolás, la considero algo errática ya que no logro entender sus motivaciones o, en su caso, sus contradicciones.



 
Imágenes del booktrailer
  Continuando con los personajes, Richard Chanfray es un personaje hecho para agradar, pensado para que guste al lector y que cumple su cometido. Al menos, conmigo. Aun identificando clichés en su personalidad y en su historia, es un personaje que gusta y con el que apetece encontrarse en una novela (lo mismo que ocurre con su amigo Alessandro). En cuanto a nuestra protagonista, a Daniela, me encanta su frescura - si bien no podemos decir que es un personaje poco trillado en la novela contemporánea- y me gusta como se desarrolla su complicidad con Richard, cómo interactúa con él.


  El juego que ambos mantienen aporta humor al relato y sus diálogos enganchan más que las intrigas que se van encontrando por el camino. No obstante, opino que cuarenta y ocho horas, por intensas que sean, no son suficientes para la historia de amor... ¿Por qué no un par de días más y así no había un"pero" en la historia?


  Aunque quizás chirrían menos, otras dos pegas que han empañado la lectura son el segundo plano al que se relega la muerte de los padres de Daniela (en una cabeza adolescente, la reciente pérdida  de los progenitores estaría muy presente) y lo inacabada que queda la trama de la Scotland Yard. Después de haber seguido desde dentro la investigación con Abberline, esta línea argumental queda en el aire.


 Otros elementos a valorar de la novela, son el epílogo y el anexo. Ambos, en conjunto, componen un broche final perfecto para la novela. El epílogo, del que no quiero desvelar nada, hace que el final de la novela gane muchos puntos después de un desenlace algo confuso, es inmejorable. Y el anexo nos da todas las respuestas a las muchas preguntas que nos surgen tras la lectura.


En definitiva, una novela divertida, adictiva y muy entretenida que gustará a los amantes de una ciencia ficción descafeinada o a los aficionados al género policíaco que busquen historias originales.

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